Friday, December 04, 2015

O Comité Cidadán de Emerxencia para a ría de Ferrol de novo no Parlamento Europeo, para denunciar os perigos e ilegalidades da Planta de Gas de Reganosa

Ártabra 21: O Comité Cidadán de Emerxencia para a ría de Ferrol de novo no Parlamento Europeo, para denunciar os perigos e ilegalidades da Planta de Gas de Reganosa


A Delegación do CCE no Parlamento Europeo


Unha delegación do Comité Cidadán de Emerxencia, integrado nun Colectivo convidado por Lidia Senra, Eurodeputada de AGE visitou o Parlamento Europeo en Bruxelas, para denunciar de novo ante a Comisión Europea os perigos e ilegalidades da Planta de Gas de Reganosa e o desleixo das Administracións nas rías e ríos de Galicia.

Valorouse a posibilidade de levar adiante accións conxuntas a nivel nacional, e AGEe rexistrará preguntas ao respeito dos distintos casos

O Comité de Emerxencia da Ría de Ferrol, -plataforma que agrupa a máis de medio centenar de entidades galegas e que naceu para denunciar a problemática derivada da localización da planta de gas de Reganosa en Punta Promontorio (Mugardos), no interior da ría de Ferrol-, leva anos organizando accións de protesta contra a entrada de gaseiros na ría e desde o inicio esixiu que Reganosa non se instalase na ría ferrolá debido aos riscos que supón para a zona e que afectan tanto á veciñanza como á actividade marisqueira, ademais, acúsana de estar empregando "un sistema de regasificación de xeito fraudulento".

Durante a súa exposición diante da DX de Medioambiente salientaron tamén outras fontes de contaminación que está a padecer a ría, como por exemplo á "canalización dos verquidos urbanos e industriais dos cinco concellos da ribeira, cunha poboación conxunta en torno aos 140.0000 habitantes -que acadan unhas 100.000 Tons/día sen ningún tipo de depuración previa-, pero tamén as pontes do Ferrocarril e As Pías, que actúan a modo de barreiras, impedindo a circulación das fortes correntes e provocando a acumulación dos lodos cun metro de espesor nalgunhas zonas". Lembraron tamén o procedemento de instalación na ría da empresa "Forestal del Atlántico", que "realizou uns enormes recheos de máis de 120.000 m² no interior da Ría de Ferrol". O desmedido crecemento que se produciu neste complexo industrial entre as anos 1990 e o ano 2004, relataron, "realízouse coa conivencia e o apoio interesado da Administración presidida por Fraga Iribarne, dándose o caso de que conselleiros como José Antonio Orza Fernández integraron o Consello de Administración de 'Forestal del Atlántico' ata o seu nomeamento como Conselleiro, e con posterioridade e durante toda a súa etapa de goberno, seguiu como socio desta empresa".

Os efectos perniciosos dos recheos, dos verquidos químicos de Forestal e agora do sistema de regasificación, "non só afectan directamente aos bancos marisqueiros de Sta. Lucia, A Barca e Noville", quixeron deixar claro, "senón ao conxunto dun ecosistema como o da Ría de Ferrol".

ÁLBUM FOTOGRÁFICO

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Wednesday, December 02, 2015

Inventario posburbuja

Inventario posburbuja | Economía | EL PAÍS



Inventario posburbuja

Colectivos que llevan años documentando los estragos del ladrillo crean Cadáveres inmobiliarios, una base de datos de proyectos urbanísticos inacabados

Costa Miño Golf, en Miño (A Coruña)

Costa Miño Golf, en Miño (A Coruña), fue impulsado en 2002 por Martinsa Fadesa y se convirtió en uno de los símbolos del pinchazo de la burbuja inmobiliaria en Galicia. / JULIA SCHULZ-DORNBURG


Ruinas modernas se ha dedicado a fotografiar y documentar urbanizaciones a medio construir y abandonadas por toda España. Nación rotonda emplea Google Earth para mostrar cada día en imágenes la transformación del territorio. Ecologistas en acción ha estudiado las amenazas del urbanismo expansivo desde el punto de vista ambiental. Basurama ha cartografiado el consumo del territorio a través de sus residuos… Son colectivos que, a falta de un censo oficial, localizan testimonios del paisaje que dejó atrás la orgía de la burbuja del ladrillo.



El año pasado, los responsables de estos proyectos coincidieron en el festival Arquinset, en Barcelona, un encuentro que debate sobre arquitectura, espacio público y urbanismo. Y decidieron compartir la información que llevan años recopilando en una base de datos donde han volcado 800 casos: gigantescas urbanizaciones fantasma, edificios públicos abandonados, infraestructuras a medio construir o inmensos polígonos desiertos.



El Observatorio de la Sostenibilidad constató que entre 1986 y 2006 el consumo de suelo fue de 44 hectáreas al día

Cadáveres inmobiliarios es su sugerente nombre y con el lanzamiento de la web --y una jornada de hackathon para crear aplicaciones que permitan ordenar y utilizar todo este material-- cierran esta semana la trilogía de las últimas ediciones de Arquinset, que ha reflexionado sobre el legado de la construcción especulativa en España. La comisaria de la trilogía es Julia Schultz-Dornburg, la arquitecta y fotógrafa que en 2012 publicó Ruinas Modernas. Una topografía del lucro, donde mostraba las consecuencias del delirio. Proyectos fallidos como un complejo de ocio con pista de esquí junto a una pedanía de cien habitantes de Valladolid; una urbanización pensada para que pilotos aparcaran su avioneta en el jardín; o ensanches para 10.000 personas junto a pueblos de 2.000 vecinos…



Desentierra o adopta un muerto



La base de datos Cadáveres inmobiliarios está abierta a cualquiera que quiera desenterrar, adoptar o cuidar un muerto posburbuja. Desenterrarlo consiste en localizarlo y comunicarlo. Adoptarlo supone un paso más: localizarlo y aportar un mínimo de información: nombre, tipología, en qué estado se encuentra… El tercer grado de implicación en el proyecto consiste en llevar la víctima “a cuidados intensivos, documentando todo lo que se puede llegar a saber: número de viviendas, superficie, quien aprobó el plan, quién lo construyó”.

Los cadáveres documentados hasta la fecha se concentran sobre todo en Madrid, el litoral mediterráneo y Canarias. Los colectivos señalan algunos bien distintos. Como los PAU del sur de Madrid: “Miles y miles de metros cuadrados en distintos momentos de ejecución y en los que los propietarios son desde grandes empresarios hasta cooperativistas”, indica Ana Fernández Cubero, que también cita la Marina de Valdecañas, a medio levantar en una isla de un pantano de Cáceres. Julia Schultz-Dornburg apunta la Ciudad del Medio Ambiente, en Soria, “un proyecto que tiene todos los ingredientes de estas locuras: está a medias, en un parque natural, lo blindó el PP… y se inició 2012-2013, cuando todos sabíamos el desastre consumado”. Pablo Rey, de Basurama, invita a cualquiera que “a golpe de metro” se acerque al PAU de Vallecas, un “ejemplo de terrenos, cerca de un vertedero, que Madrid ha ocupado pero no ha construido”.

Schultz-Dornburg empleó su tiempo libre durante dos años recorriendo España y documentó “ruinas, lugares sugerentes, espacios entre lo que fue y lo que pudo haber sido que tienen muchas capas: arquitectónica, económica, antropológica, sociológica, política”, afirmaba y recordaba que los proyectos fallidos tuvieron “muchos responsables y nadie fue capaz de pararlos”. Ya entonces lamentaba que nadie tiene el catálogo completo del desastre, aunque el Observatorio de la Sostenibilidad constató que entre 1986 y 2006 el consumo de suelo fue de 44 hectáreas al día.



La impulsora del proyecto celebra que, en la base de datos, los casos se complementan con el enfoque de cada colectivo: el medioambiente, el territorio y su consumo, la imagen, la movilidad, la salud y las formas de vida de sus vecinos… Ecologistas en acción, por ejemplo, estudió desde el censo Ni un metro más de hormigón los estragos de la burbuja y una de las cuestiones en las que se centró fueron “los proyectos reversibles, recuperables”, explica Ana Fernández Cubero. Entendían que “visibilizar el tamaño del problema podría facilitar un castigo ejemplar, porque los hechos consumados nunca se derriban”.



En el caso de Nación Rotonda, sus integrantes son tres ingenieros y un arquitecto que tienen como herramienta de trabajo Google Earth y que comenzaron a localizar imágenes en ratos libres. Miguel Álvarez reflexiona sobre las urbanizaciones a medio hacer donde viven pocos vecinos: “Son infrabarrios, aunque no son fruto del desarrollismo sino de la especulación, donde no hay servicios, no son campo ni ciudad y sus habitantes conviven con la losa moral de estar atrapado entre lo peor de los dos mundos”. Nación Rotonda cuelga una foto al día y Álvarez destaca también los polígonos o infraestructuras entre los estragos inmobiliarios. Como el Parque Tecnológico del Reciclado López Soriano en Cartuja Baja, Zaragoza, donde apenas hay media docena de naves en varios kilómetros.



"El proyecto cerrará el debate de la magnitud de la tragedia y abrirá el de qué hacemos ahora", dice  Schultz-Dornburg

El proyecto “6.000 km” de Basurama aporta otro enfoque: el estudio del “metabolismo de las ciudades, mostrando con imágenes paisajes o territorios relacionados con la producción, consumo y desecho de materiales y energía, pero también infraestructuras o desarrollos residenciales”. Pablo Rey, del colectivo, confía en que el hackathon permitirá crear herramientas para “visualizar los datos de tantos cadáveres”. Por tamaños, propietarios, administraciones o partidos políticos que los autorizaron, si están habitados o no, si tienen servicios… “Lo increíble es que con tanta información parece que no hayamos aprendido nada, porque las autoridades vuelven a hablar de crecimiento de la economía y construcción como solución a los problemas”, afirma.



Desde Nación Rotonda, Álvarez conviene que Cadáveres inmobiliarios aporta un punto de vista posburbuja hasta ahora inédito. “Permitirá contrastar hipótesis sobre lo que ocurrió”. “Hasta ahora se ha hablado del tema desde un punto de vista económico, en términos de rescate, de deuda… pero son cifras que se alejan de la realidad y la reducen a números”. Y Schultz-Dornburg apunta que el proyecto servirá para cerrar un debate, “el de la magnitud de la tragedia, porque no hay datos oficiales, en parte porque se esconden”; y abrir el siguiente, “la reflexión, ahora sí con datos, de qué hacemos con todo esto”.
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