BARCENAS Y CIA, TESOREROS DEL PP


Los secretos de Bárcenas acosan al PP | Política | EL PAÍS

Los secretos de Bárcenas acosan al PP

El extesorero guarda documentación de la financiación irregular del partido, de las donaciones que sirvieron para abonar sobresueldos y de otras anomalías

 /  Madrid 




El sábado 4 de julio de 2009, el senador por Cantabria Luis Bárcenas,tesorero nacional del PP, inicia su particular huida hacia delante ante un futuro cargado de incertidumbres. Está a un paso de ser imputado en elTribunal Supremo por supuesto delito fiscal y cohecho en relación con elcaso Gürtel,una trama de corrupción masiva vinculada a la formación conservadora.
Ese sábado de julio, Bárcenas entra en la sede vacía del PP, sube a su despacho, recoge nueve cajas de documentación y se las lleva a su casa, situada a escasos diez minutos en coche de Génova 13.
Está muy preocupado. Las sospechas de corrupción le persiguen desde que hace cinco meses el juez Baltasar Garzón desarticulase una extensa trama de corrupción ligada a administraciones gobernadas por el PP. Gerente del partido durante 18 años y tesorero nacional desde julio de 2008 por decisión de Mariano Rajoy, Bárcenas teme el desenlace de la causa abierta en el Supremo y prepara las armas para su defensa.

Muchos de ellos dejan sus puestos bien remunerados ante las evidencias de corrupción que han salido a la luz; otros, que se resisten a dimitir, acaban renunciando forzados por la dirección del partido.
Aquel mes de julio de 2009, cinco meses después de que estallara elcaso Gürtel, la investigación judicial ya acumulaba numerosos indicios de corrupción contra dos decenas de altos cargos del PP (alcaldes, concejales, diputados y consejeros autonómicos principalmente).
Pero Bárcenas aguanta pese a ser la persona que, según la policía y la Fiscalía, se oculta en la contabilidad de la trama corrupta bajo las siglas “L. B.”, “L. B. G.” o la denominación “Luis el cabrón”. El tesorero habría recibido cientos de miles de euros en comisiones ilegales a cambio de supuestos favores.

Pese a este apoyo del jefe, el tesorero, guardián de los secretos de 20 años de historia del PP, está molesto con la dirección de su partido y se lo cuenta a los compañeros con los que tiene más confianza:
 “Me tratan mucho peor que a [FRANCISCO] Camps, [presidente de la Comunidad Valenciana imputado en la causa] y debería ser al revés, porque yo manejo una información delicada que Camps nunca tendrá y he cubierto las espaldas a mucha gente en estos años”.Mariano Rajoy protege de momento al hombre de las finanzas del partido,defiende su inocencia y expresa públicamente su confianza en él. Pero no es suficiente
La frase, que recuerdan algunos dirigentes consultados por este periódico, envuelve una amenaza. Las nueve cajas con documentación que ha sacado con sigilo de Génova 13 guardan las claves de esa amenaza.

Unos días después de la declaración en el Supremo, Bárcenas deja su cargo de tesorero y se va de vacaciones. La ruptura con el partido en el que ha trabajado sus últimos 20 años acaba de comenzar.
El 23 de julio de 2009, Bárcenas entra a declarar en el Supremo, dos meses después de que lo hiciera Camps ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. A Camps le acompañaron numerosos dirigentes del PP para pasar el mal trago; a Luis Bárcenas le acompaña solo su sombra. Se siente solo, otra vez.
Pasan ocho meses hasta que Bárcenas pide, en abril de 2010, la baja temporal de militancia en el PP y deja su escaño en el Senado. Cuenta que ahora ya puede dedicarse en exclusiva a su defensa. Antes, el partido le pagaba la minuta de su abogado, el prestigioso Miguel Bajo. Ahora también debe asumir ese gasto. Ha pasado de cobrar 200.000 euros al año a quedarse sin sueldo fijo, pendiente de sus negocios.
Rajoy gana las elecciones pero a Bárcenas se le complica el proceso
La investigación judicial sigue su curso y descubre nuevos indicios contra el extesorero popular: un crédito sospechoso para comprar obras de arte que él atribuye a un préstamo que hace a su amigo Rosendo Naseiro; notas en la documentación incautada a la trama corrupta que le involucran en delitos de blanqueo de capitales y una carga más que le obsesiona: su mujer, sin ingresos conocidos, está imputada por ingresar 500.000 euros en billetes de 500 euros en una sucursal bancaria en el año 2006.
Acorralado por las pruebas, el extesorero intenta escapar; sigue disponiendo de secretaria y coche, que pone el PP a su disposición pese a que ya no milita en el partido. Entra y sale de Génova 13 como si mantuviera el mismo poder de antaño. Maneja documentos que guarda en la sala Andalucía, un espacio que el partido ha puesto a su disposición en exclusiva.
Son tiempos de tensión y nervios para Bárcenas, quien muestra a sus amigos documentación que acredita prácticas poco éticas de dirigentes del PP, que utilizan supuestamente el partido para lucrarse con sus negocios privados; enseña algunos papeles para probar que organizaciones de su propio partido de distintos territorios utilizan de manera indebida el dinero que reciben de donaciones de empresarios muy conocidos.
El PP es un partido afortunado, recauda diez veces más donaciones que el PSOE, incluso en los tiempos en que los socialistas están en el Gobierno. Y sobre todas esas operaciones tiene un control absoluto Bárcenas, que es la memoria viva de las finanzas del PP y ahora ha decidido recordar que, en esos años, algunas cuentas no estuvieron del todo claras.
Por aquellas fechas, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid investiga una práctica ilegal: el PP de Madrid tiene una fundación para estudios que recibe donaciones anónimas de muchos empresarios conocidos, entre ellos el expresidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. Esas donaciones acabarán pagando actos electorales de Esperanza Aguirre organizados por la trama Gürtel, que ha recogido en su contabilidad todas las incidencias.
Los documentos que obran en la causa judicial acreditan esa supuesta financiación ilegal; Bárcenas también tiene esos papeles y lo sabe. Pero la fiscalía considera prescritos los delitos, cometidos supuestamente en 2003, y no avanza en la investigación.
Hay otros documentos de la contabilidad regional del PP donde se apunta el pago de actos electorales con fondos de la fundación FAES,una práctica supuestamente irregular.
Y una causa mayor abierta en la Comunidad Valenciana por financiación ilegal, en la que están imputados los jefes de la red Gürtel, parte de la cúpula del PP en esa autonomía y empresarios que pagaron grandes cantidades. En ese litigio, los valencianos intentan involucrar a Bárcenas y este se queja amargamente de que le involucren en maniobras ilegales que no le corresponden.
Hay fotocopias que circulan por el partido de decenas de cheques al portador firmados por un gran empresario por cantidades inferiores a 3.000 euros, que alguna organización territorial del PP ingresó en sus cuentas, sin declarar como donación al Tribunal de Cuentas porque no superaba las cantidades previstas legalmente.
Son meses en los que el extesorero, según dirigentes consultados por este periódico, cuenta también a algunos de sus compañeros cómo una parte del dinero que recibían de donaciones anónimas se empleaba en pagar sobresueldos opacos a los principales cargos del partido sin que tributaran por esos ingresos a Hacienda al considerarlos gastos de representación.
Por si alguien tiene dudas sobre estas prácticas, Bárcenas recalca a sus compañeros que existen documentos que lo prueban.
La investigación judicial avanza lentamente en 2011 y el caso Gürtelya no monopoliza las portadas de los periódicos ni las noticias en televisión. La corrupción no parece restar votos al PP, que se impone por amplio margen en las encuestas mientras se desangra el PSOE a la misma velocidad que aumenta el número de parados en España. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero convoca elecciones anticipadas para noviembre.
En aquellos meses, el caso Bárcenasentra en una nueva dimensión. El juez que instruye la causa en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid resuelve, en una de sus últimas decisiones antes de que el caso regrese a la Audiencia Nacional, que los indicios contra Bárcenas no son suficientes y decreta el archivo, pese a que aún no ha recibido el resultado de las investigaciones abiertas en países extranjeros, entre ellos Suiza, para determinar si el extesorero oculta fondos en paraísos fiscales.
En septiembre de 2011, Bárcenas respira aliviado por primera vez en 30 meses, e imagina un horizonte despejado porque, con su causa archivada, el PP va a recuperar el Gobierno de la nación.
Rajoy gana las elecciones generales de noviembre con mayoría absoluta, pero a Bárcenas, al contrario de lo que pensaba, se le complica su situación judicial.
La Fiscalía Anticorrupción y la Abogacía del Estado han recurrido el auto de archivo del juez del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. La Audiencia Nacional les da la razón y Bárcenas regresa a su pesadilla.
El juez Pablo Ruz activa las comisiones rogatorias a Suiza, interroga a Bárcenas sobre una compraventa de cuadros sospechosa, y mantiene viva la investigación. El tesorero se defiende como puede y, pese a que el magistrado intenta interrumpirle en varias ocasiones, Bárcenas coloca su lamento: se siente perseguido por la fiscalía, por la policía y por la Abogacía del Estado.
En los últimos días de diciembre, Bárcenas ya sabe que la comisión rogatoria ha dado resultado positivo: le han encontrado una cuenta en Suiza a nombre de una sociedad panameña, donde ha llegado a acumular hasta 22 millones de euros.
La noticia tarda dos semanas en hacerse pública a través de un auto del juez Pablo Ruz, donde reclama nueva documentación sobre las cuentas suizas del extesorero nacional del PP.
La amenaza guardada en nueve cajas que sacó hace casi cuatro años de su despacho en la sede del PP empieza a aflorar. El Mundo da cuenta del supuesto pago de sobresueldos opacos a los ejecutivos del PP, pero exculpa a Rajoy y Cospedal del cobro de los mismos.
Esta bomba nunca quiso activarla Bárcenas, según varios dirigentes del PP, porque sabía que también dañaría a los escasos cargos relevantes que aún le apoyan en el partido. El extesorero no podía revelar cómo cobraron los cuadros del partido desleales a su persona sin implicar a los altos cargos que aún le son afines en su calvario. Hasta no hace mucho, Bárcenas declaraba su lealtad y confianza hacia Rajoy. No así hacia la secretaria general, Dolores de Cospedal, a la que involucra en su caída en desgracia y posterior expulsión del partido. El odio es mutuo.
El entorno de Bárcenas acusa a Cospedal de administrar la información de los sobresueldos opacos. Y añade con sorna: “Cospedal le ha hecho un gran favor a Bárcenas”. Porque se ha liberado un gran secreto que él no podía destapar sin comprometer a sus amigos y mentores en las filas del partido. El entorno de Cospedal niega esa teoría y asegura que Mariano Rajoy conoce perfectamente quién ha filtrado esos trapos sucios.
Quienes quieren situar a Bárcenas como origen de esta denuncia grave de irregularidades en el partido que gobierna España saben que, como todo tesorero, acumula más informaciones delicadas, suficientes como para salpicar a la institución entera.
Durante dos décadas, primero como gerente y luego como tesorero, Bárcenas ha sido testigo principal de cómo se financiaba el partido. Las cuentas del PP pueden estar perfectamente limpias ante el Tribunal de Cuentas, que lleva un retraso de cinco años en las auditorias a las formaciones políticas, pero Bárcenas conoce la intrahistoria de algunas donaciones que, según fuentes próximas al tesorero, nunca figuraron en la contabilidad oficial.
El exdirigente del PP puede recuperar la memoria y revelar quiénes financiaron determinadas campañas electorales o identificar donaciones al PP que no acabaron en ninguna cuenta del partido, ni en su tesorería central ni en la de las autonómicas. Hay constancia documental de todas estas prácticas, según fuentes próximas al extesorero.
Bárcenas, hasta la fecha, ha callado porque no da por rotas sus relaciones con el partido. Le cuesta convertirse en un arrepentido que destroce a la organización en la que ha trabajado toda su vida. Pero como amo de las finanzas del PP, también conoce las interioridades financieras de otras organizaciones territoriales poco afines a la actual dirección nacional.
Quienes le frecuentan señalan, frente a la tesis oficial de que fue amigo de la trama Gürtel y receptor de cohechos, que se enfrentó poderosamente al jefe de esa red, Francisco Correa, en el mismo momento en que Mariano Rajoy se hizo cargo del partido, en 2004.
De la mano del extesorero Álvaro Lapuerta alertó al presidente del PP de que Francisco Correa iba a intermediar en un pelotazo urbanístico en Arganda bajo el patrocinio de altos cargos del Gobierno de Esperanza Aguirre.
Pero la presidenta madrileña desoyó esa advertencia y rechazó todas las sospechas. La Audiencia Nacional investiga aún hoy si hubo irregularidades en aquella adjudicación de suelo y se pagaron comisiones ilegales en la operación urbanística que ganó Martinsa.
Por otro lado, la red Gürtel fue apartada de la organización de los actos electorales del PP nacional porque Lapuerta y Bárcenas conocieron y denunciaron que Correa y los suyos estaban haciendo algo intolerable: esgrimir el nombre del partido para hacer caja. Y ellos sabían perfectamente que no estaba trabajando en favor de su caja, la caja oficial del partido.
Cuatro años después de que estallara el caso Gürtel y pusiera bajo sospecha la honorabilidad del partido de Rajoy, su extesorero, Luis Bárcenas, se enfrenta al descrédito nacional y a un duro proceso judicial. El PP, que se creía a salvo del escándalo tras su enorme éxito electoral de 2011 y el inmenso poder institucional logrado en media España, teme ahora que las cuentas suizas de su tesorero acaben por afectar al crédito de la formación, muy dañado por los efectos de la crisis económica y su ineficaz lucha contra el desempleo. Los secretos que Bárcenas guarda en nueve cajas pueden hacer estallar el partido.


Cuatro tesoreros con fortuna

Sanchís, Naseiro y Lapuerta llegaron al cargo con un patrimonio labrado en el franquismo

Bárcenas fue la excepción: entró como un empleado más

 Madrid 

Si algún común denominador han tenido los cuatro tesoreros que jalonan la corta historia del Partido Popular es su holgada economía: dejan el cargo con una fortuna imponente. Pero, claro está, no todos llegaron al PP con los bolsillos bien llenos. De esa tendencia se aparta Luis Bárcenas, que ingresa como chico para todo en 1982. Educado, discreto y aplicado, lleva una carrera oscura durante 22 años en la cocina del PP sin más relevancia que su pasión por el alpinismo. El perfil del tesorero del PP tenía otra característica: hacer dinero durante el franquismo, que también rompe Bárcenas porque es muy joven cuando entra en las oficinas del PP. Bárcenas ha viajado mucho a Suiza. Subió el Mont Blanc en solitario. Por qué deja la montaña para abrir una cuenta en un banco es ahora un secreto bien guardado.
ÁNGEL SANCHÍS. Accedió a la tesorería del partido en 1982, con Fraga de presidente y Jorge Verstrynge de secretario general. Entre los vicesecretarios estaba Carlos Robles Piquer, cuñado de Fraga y consejero de Sanchís en el Nuevo Banco, una entidad de su propiedad. Dejó el cargo en 1987.
La historia de estos cuatro jinetes de la tesorería se cruza muy pronto, allá por finales de los años ochenta, cuando coinciden en un partido que se refundaría como Partido Popular en 1989. Ángel Sanchís ingresa en Alianza Popular para hacerse cargo de las cuentas del partido por su doble condición de empresario y exbanquero. Había fundado el Nuevo Banco en 1973, una pequeña entidad en la que tendría como consejero a Carlos Robles Piquer, cuñado de Fraga y lo había vendido en 1978 al Banco de Levante por 2.000 millones de pesetas. Con parte de ese capital iniciaría sus inversiones en Argentina, donde es el hombre que produce actualmente cítricos nada más y nada menos que para la Coca-Cola. Por cierto, el devenir del Nuevo Banco no fue muy brillante: tras su fusión con el Banco de Levante terminaría intervenido en 1982 con un agujero de 10.000 millones y finalmente adquirido por Citibank.
Sanchís fue llamado por Fraga para dirigir las finanzas de AP y sustituir a Isidoro Giménez, un hombre que ejerció de gerente, recomendado por Emilio Botín padre. Ese nombramiento describe el perfil que se buscaba para la tesorería: gente respetable, con dinero y bien relacionada con el empresariado. No solo tenían que administrar. También tenían que conseguir.
ROSENDO NASEIRO. Ocupa la tesorería en 1987, cuando el presidente era Antonio Hernández Mancha y secretario general Arturo García Tizón. En 1990 Aznar alcanza la presidencia del que se llamaría Partido Popular, pero estalló el 'caso Naseiro' y este dejó el cargo.
Sanchís traslada al partido a su equipo de confianza en el Nuevo Banco, con la idea de crear una estructura. Como todo en ese tiempo gira alrededor de Fraga, entra a formar parte de ese equipo un joven Luis Bárcenas, compañero de aventuras de Luis Fraga, sobrino del líder. Sanchís es el hombre de los dineros del PP en un tiempo en el que el partido sufre reveses electorales uno tras otro. Llegan las tensiones. Y los cambios.
Sanchís deja el cargo en beneficio de Rosendo Naseiro, un gallego hecho a sí mismo, que comenzó trabajando en una tintorería para luego crear una cadena y posteriormente convertirse en empresario de transportes. Finalmente, sería un experto en arte hasta acumular la mejor colección de bodegones (naturaleza muerta) de los siglos XVII y XVIII y vender 40 de ellos al BBVA por 26 millones de euros en 2006. Si Sanchís era valenciano, Naseiro se había afincado en Alicante. Su llegada es algo confusa: parece que le llama Fraga, pero le nombra tesorero Antonio Hernández Mancha. Naseiro dura muy poco y se hace célebre por una investigación judicial (y unas grabaciones históricas) que descubre serios indicios de financiación irregular, sumario que fracasa en los tribunales por un defecto de forma. Era el caso Naseiro. Llega a ser detenido y deja el cargo en 1990.
En ese periodo, Sanchís cede un despacho en una de sus empresas a Manuel Fraga y financia su actividad. A Sanchís le iban bien los negocios en Argentina, pero un crédito de 18 millones de dólares concedido por el ICO (Instituto de Crédito Oficial) un año después de llegar el PP a La Moncloa ayuda mucho.
ÁLVARO LAPUERTA. Nombrado por Aznar en 1993. Estuvo en el cargo hasta 2008, cuando se jubila. Trabaja con Álvarez-Cascos, Javier Arenas y Ángel Acebes como secretarios generales.
La tesorería queda vacía entre 1990 y 1993, pero hay empleados del partido que llevan las finanzas. Allí estaba Luis Bárcenas, tan discreto en los despachos de Génova como excéntrico acerca de su dedicación al alpinismo. Formó parte de una cordada al Everest, formada por montañeros de varias regiones y financiada por las Cajas de Ahorro, que abrió la llamada vía española. A esa aventura le acompañó su inseparable Luis Fraga. Culminaron.Al regreso, Luis Bárcenas vendió que había hecho el descenso en esquí (pensaba hacerlo en parapente): “Nadie lo ha hecho desde la arista noroeste… y aquí estoy yo”, dijo a la vuelta. La federación española puso en duda ese logro (la vía española era casi idéntica a la vía japonesa) y un compañero de cordada explicó así el éxito de Bárcenas en el presunto descenso: “Tuvimos que subir a buscarlo, ya que casi sin vista y sin fuerzas bajó arrastrándose y cayendo continuamente”.
El episodio Naseiro lo resuelve Aznar con el nombramiento de Álvaro Lapuerta, un hombre experimentado. Había sido ya un prócer durante el franquismo, llegó a ser procurador en Cortes y diputado por AP en La Rioja. Fue propietario de Nueva Rioja, el periódico que difundió los escritos de juventud de Aznar. Lapuerta gestionó un periodo de calma: 15 años sin ruido. El PP era el partido con mayores donaciones anónimas, pero no levantaba sospechas.
Bajo el reinado de Lapuerta, Bárcenas se mantenía en un segundo plano, aunque ya como gerente, en el despacho de al lado, en la sexta planta. No tenía perfil político, pero es con Rajoy cuando entra en las listas como senador por Cantabria (a pesar de ser de Huelva).
Ingresa en el partido en 1982 en el área de tesorería. Años después, pasa a ser gerente. Rajoy le nombra tesorero en 2008 con María Dolores de Cospedal como secretaria general. Deja el cargo en julio de 2009 por estar imputado en el 'caso Gürtel'.
Y es de nuevo Rajoy, finalmente, quien le nombra tesorero en 2008, cuando se jubila Lapuerta. Para entonces, Sanchís y Naseiro han seguido consolidando sus fortunas y abriendo sendas sicavs(sociedades de inversión) para no pagar demasiado en impuestos (Flmcinco y Bitácora Atlántico, respectivamente).
Bárcenas ya tenía experiencia acreditada y, por lo que se aprecia en el sumario del caso Gürtel, un patrimonio respetable: al menos, 22 millones de euros en un banco suizo. Es decir, en ese momento cumplía con el perfil del buen tesorero del PP: gente respetable y con fortuna.

El tesoro argentino del tesorero del PP

Ángel Sanchís Perales levantó desde 1978 un emporio agrícola de limones en la finca La Moraleja a partir de reinversiones y con mucha discreción


En la finca argentina de La Moraleja una de las peores cosas que se le puede decir a un hombre es que no es guapo. Porque, aparte del olor a limón, lo que se respira allí es sacrificio y esfuerzo. Y guapo, entre la gente del campo en la provincia de Salta, significa trabajador. El director financiero, los ingenieros agrónomos y administradores desayunan, almuerzan y cenan de lunes a jueves en una mesa alargada de diez sillas a cada lado. La casa del director financiero, Maximiliano Klix, parece la celda de un monje. Los cosecheros, o jornaleros, duermen en ocho barracones con capacidad para cien personas y habitaciones de ocho literas. Los turnos empiezan a las seis de la mañana y se reparten fichas según la cantidad de limones que coseche cada uno. El obrero que pretenda airearse el sábado en las calles polvorientas de un pueblo aledaño se tendrá que someter a la entrada al control de alcoholemia. Si está borracho, no entra en la finca.
Al final de cada quincena, el valor de las fichas acumuladas se transfiere a una tarjeta y la tarjeta se introduce en el cajero automático que hay a la entrada de la finca, junto a la enfermería. Ahora ya podrán irse los cosecheros —todos hombres— a sus casas en los colectivos de la empresa. Tras dos días y medio de descanso, el autobús pasará por sus pueblos y los traerá de nuevo al tajo. Todo eso, para ganar el equivalente a unos 750 euros al mes. Así, ficha a ficha, quincena a quincena, el guapo va fraguando su prestigio. Y en ese contexto llegó esta semana a La Moraleja la noticia de que un señor que hasta el año 2009 manejaba “la plata” del Partido Popular en España, un tal Luis Bárcenas, decía que era también accionista de la finca. Y que ese señor había llegado a tener en Suiza hasta 22 millones de euros no declarados al fisco.
Muchos empleados pudieron leer que el fundador de la finca, a quien todos conocen en Salta como don Ángel, había sido también tesorero del PP entre 1982 y 1987, que se vio envuelto en un caso de financiación ilegal del partido y que fue absuelto porque el Tribunal Supremo de España invalidó las escuchas telefónicas que hicieron aflorar la trama.

Para salvar la distancia entre la lujosa urbanización madrileña de La Moraleja y la finca del mismo nombre es preciso volar unas 12 horas desde Madrid a Buenos Aires; después hay que tomar otro avión que tarda dos horas en llegar a la capital de la provincia norteña. Y una vez allí, continuar en coche tres horas hasta el pueblo de Apolinario Saravia, que solo tiene asfaltada la plaza y la calle principal.
—Le pusieron La Moraleja porque don Ángel vivía en La Moraleja de Madrid, explica Maximiliano Klix, de 46 años.
Ángel Sanchís Perales, de 74 años, y su esposa, María del Carmen Herrero Gordo, de 73, suelen recorrer ese largo camino dos o tres veces al año. Lo han venido haciendo durante 35 años, desde 1978. Sin levantar ruido. Y sin dejar de ganar dinero. Hay que ser muy hábil y discreto para sortear las turbulencias de la política argentina en todo ese tiempo hasta convertir un monte de 27.000 hectáreas (Buenos Aires capital abarca 20.000 y Barcelona 10.000) en una de las principales productoras de limón en Argentina, valorada en unos 250 millones de euros, generadora de 1.700 empleos en temporada alta y proveedora de zumo de limón para Coca-Cola mediante un contrato de 20 años.
Cuando puso el pie en aquella tierra, Sanchís Perales tenía un hijo de 16, otro de 15 y una hija de 13. También contaba con un amigo íntimo de 21 años que era casi como otro hijo suyo. Se llamaba Luis Bárcenas y estaba destinado a manejar la gerencia y el tesoro del PP hasta 2009.

“A Bárcenas lo conozco desde que yo era muy pequeño, aunque en los últimos años lo habré visto solo tres o cuatro veces”, comentó a este periódico
. Sanchís hijo es ahora el presidente de la compañía familiar. Vive en Buenos Aires desde hace más de 20 años, está casado con una argentina y tiene dos hijos argentinos. Confiesa que apenas sigue ya la actualidad española. Trabaja en la oficina de 14 empleados que su empresa posee en el centro de Buenos Aires y se traslada una vez al mes a la finca. Comparte la propiedad de La Moraleja con sus dos hermanos, que viven en Madrid, y con la inmobiliaria Gordo, cuyos propietarios son los tres hermanos y los padres de ellos. “Nunca he tenido relación comercial con Bárcenas. Quiero pensar que él no dijo que tenía participación en La Moraleja. Pero si no lo dijo, tampoco entiendo por qué no ha salido ya a desmentirlo”, señala.Ese año el caso Gürtel reveló la existencia de una red de corrupción en las finanzas del partido. La justicia española empezó a seguir la pista de Bárcenas, envió una comisión rogatoria a Suiza, preguntó ante el Dresdner Bank, la entidad donde Bárcenas guardaba el dinero que no declaró ante el fisco español. El Dresdner Bank reveló que Bárcenas se presentaba como accionista de la finca de La Moraleja. Esta semana la noticia trascendió a la prensa y derribó de un golpe el muro de discreción que Ángel Sanchís Perales llevaba 35 años levantando. Ángel Sanchís Herrero, el único miembro de la familia que vive en Buenos Aires, se apresuró a desmentir al viejo amigo de su padre.
Sanchís no recuerda si Bárcenas llegó a pisar alguna vez la finca. “Creo recordar que en 2003 vino a alguna montaña de la Argentina, porque él es escalador, y se pasó por La Moraleja. Pero no estoy seguro. Sé que le tiene mucho cariño a mi padre y mi padre se lo tiene a él. Y yo soy su amigo. Pero la ley se tiene que aplicar. Aunque tampoco voy a dejar de ser su amigo si ha cometido alguna ilegalidad”.
¿Por qué mintió Bárcenas al banco? Sanchís padre declaró a este periódico que seguramente lo hizo para “agrandar su imagen” y “dar una sensación de potencia” ante la entidad bancaria que manejaba sus fondos. Precisamente, esa sensación de grandeza es la que el fundador de la empresa quiso siempre evitar. Perfil bajo en los dos lados del océano. Ésa fue la fórmula de su éxito hasta esta semana.
En España, llegó el PP con José María Aznar a la presidencia del Gobierno en 1996. Y al año siguiente, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) le concedió un préstamo de 18 millones de dólares a la empresa de Ángel Sanchís Perales. En el diario argentino La Nación preguntaron el miércoles a Sanchís hijo por qué “un organismo estatal como el ICO, cuyo objetivo es promover la riqueza nacional española”, concedió el crédito a La Moraleja. Y Sanchís hijo respondió: “El ICO también tiene como objetivo la ayuda a los países en desarrollo y nuestro préstamo encajaba perfectamente con las condiciones del Instituto. No somos la única empresa argentina a la que se le concedió préstamos. Además, ellos controlaron en qué se invirtió todo el dinero que nos dieron y está a la vista lo que es La Moraleja hoy”.
Ahora, uno de los más viejos del lugar, un ingeniero español que llegó en 1978 con Sanchís padre y que prefiere mantenerse en el anonimato, no puede evitar sacar un poco de pecho: “Desde que hemos llegado lo que hicimos aquí fue matar mucha hambre. ¡Pero mucha hambre!”.




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